El momento más crítico de cualquier proyecto de diseño
Podés pasar semanas trabajando en una identidad visual perfecta, pero si la presentación no está bien ejecutada, el cliente no lo va a ver. La forma en que presentás tu trabajo impacta directamente en la aprobación y en la percepción del valor que entregás.
Antes de la presentación
Conocé las expectativas del cliente
Revisá el brief, las conversaciones previas y las referencias que el cliente compartió. La presentación debe responder a lo que pidió, no solo mostrar lo que hiciste.
Preparate para contar una historia
No presentes solo "el logo". Contá el proceso: por qué elegiste esos colores, qué transmite esa tipografía, cómo se diferencia de la competencia. El "por qué" construye confianza.
Durante la presentación
Empezá con contexto estratégico
Antes de mostrar el diseño, recordale al cliente la estrategia acordada: objetivos, público, diferenciación. Así anclás el trabajo en lo que importa, no en preferencias personales.
Presentá de menos a más
Empezá con el concepto general antes de los detalles. Evitá abrumar con versiones.
Manejá las objeciones con preguntas
Si el cliente dice "no me gusta", preguntá: "¿Qué es lo que no te convence? ¿El color, la forma, la tipografía?". Esto permite ajustes específicos en lugar de rediseños completos.
Después de la presentación
Centralizá los activos aprobados
Una vez aprobado el proyecto, el cliente necesita acceder a sus logos, colores y fuentes de manera ordenada y permanente.
Brandspace resuelve exactamente esto: cargás los activos del proyecto y el cliente los tiene disponibles siempre desde su panel, con su guía de marca lista para descargar en PDF.
Definí los próximos pasos con claridad
Al finalizar la reunión, establecé qué sigue: fecha de entrega de archivos, plazos para feedback, reunión de cierre.